Comportamiento violento – Resumen del tema

La ira y los argumentos son parte normal de las relaciones sanas. Pero la ira que conduce a amenazas o violencia, tales como golpear o lastimar, no es normal o saludable. El abuso físico, verbal, emocional o sexual no son aceptables partes de cualquier relación.

A menudo considerado como una práctica hippy-dippy dirigido a la trascendencia, la meditación viene en su propio como una técnica de reducción del estrés, incluso para los más de tipo A tipo de personas; En 2005, por ejemplo, severos dolores en el pecho enviados Michael Mitchell a la sala de emergencias con el temor de un ataque al corazón. Resultó ser la enfermedad de reflujo gastroesofágico, o ERGE. Sin embargo, después de comprobar su corazón, el médico le reconoció y le reprendió por no venir en cuanto antes. “Eso realmente me sacudió para arriba. Era un despertador …

La violencia es un comportamiento aprendido, por lo que es especialmente importante para ayudar a sus hijos a aprender que la violencia no es una forma saludable de resolver los conflictos. Dé un buen ejemplo al manejar los conflictos de una manera tranquila y reflexiva. Nunca utilice la violencia, como nalgadas, pellizcos, tirando de la oreja, dando codazos, empujones, o asfixia, para disciplinar a su hijo.

Hay algunas cosas que pueden hacer que una persona sea más propensa a ser violentos. Éstas incluyen

La conducta violenta puede ocurrir en ciclos. En primer lugar, hay conflicto y tensión. Esto es seguido por el abuso de otro o destrucción de la propiedad. Este patrón generalmente se repite y empeora con el tiempo. Si hay un ciclo, aprender a reconocer que puede ayudar a prevenir la violencia que se produzcan.

Si usted está enojado, hostil, o tener un comportamiento violento, es importante buscar ayuda. Usted puede aprender formas de controlar sus sentimientos y acciones.

Una historia de abuso infantil; Un historial de comportamiento violento; La baja autoestima y sentimientos de desesperanza; El alcohol o el consumo de drogas o abuso; problemas de salud mental, como la esquizofrenia, el trastorno bipolar o trastorno de la personalidad; Un historial de detenciones; Los antecedentes de intento de suicidio; Los sentimientos de desconfianza u hostilidad.